Apología de Alonso J. de Salas Barbadillo (1581-1635)

Hace unos días, en la Universidad de Navarra, Armine Manukyan defendió su tesis doctoral sobre El necio bien afortunado y El sagaz Estacio, dos obras del multifacético escritor madrileño Alonso J. de Salas Barbadillo; hecho que, como aficionado al autor, celebro y difundo. Este semestre, en paralelo, en mi asignatura de tema aurisecular leemos y comentamos La hija de Celestina, uno de los mejores partos de su pluma y notable pieza narrativa del Barroco. Mi entusiasmo por Salas quedó plasmado en un trabajo de 2006 sobre esta última novela, en la que confluyen la tradición picaresca y la forma de la novella trágica venida de Italia, que Salas naturalizó muy sagazmente. Entonces no lo sabía, pero ahora –que a la distancia se ven las cosas mejor- noto que mi interés andaba en armonía con los de otros buenos amigos y colegas que vienen trabajando para acrecentar nuestro conocimiento de una producción literaria muy original y aún necesitada de difusión. He aquí un repaso de lo publicado en torno a Salas Barbadillo en los últimos años.

Además del reciente trabajo de la novísima doctora Manukyan, el filólogo mexicano Enrique López Martínez dedicó su tesis doctoral (defendida en 2011) al estudio y edición crítica de las dos partes de El caballero puntual, que esperamos vea la luz más temprano que tarde. En lo referido al drama, su comedia El gallardo Escarramán puede leerse en La tradición escarramanesca en el teatro español de Elena di Pinto (2004). Queda pendiente editar con nuevos materiales y soporte filológico El caballero perfecto y La casa del placer honesto; textos ambos que andan por allí, no obstante, en ediciones muy dignas en aquella ínclita colección de Colorado Studies. Por nuestra parte, Luc Torres y yo hemos abrazado el compromiso particular de relanzar Corrección de vicios, la más lograda colección de novelas burlescas del Siglo de Oro.

En el terreno de los estudios monográficos, en 2008, Enrique García Santo-Tomás plasmó toda su pasión salasiana en Modernidad bajo sospecha, libro en el que estudia la obra del madrileño desde la perspectiva de la cultura material. Esto es, ya no vinculando discurso literario con espacio urbano (como lo hizo en su Espacio urbano y creación literaria en el Madrid de Felipe IV, 2004), sino con objetos y materias que circulaban en la sociedad barroca y que establecen una relación de ida y vuelta con el texto. Modernidad bajo sospecha intenta restituirle a Salas el mérito y la novedad de una obra múltiple, la cual, al debatir en torno a esa cultura material que rodeaba al sujeto barroco, se encontraría, hasta cierto punto, a la vanguardia de la literatura sobre la modernidad que, con matices, se producía en España, al mismo tiempo que en otros países europeos más dinámicos económicamente como Inglaterra u Holanda. Este enfoque reivindica a Salas y lo inserta en un fenómeno cultural mucho más grande, de envergadura continental. Recuérdese que, hasta Modernidad bajo sospecha, el grueso de estudios sobre Salas Barbadillo se ha producido en el marco de la estricta filología, a través de aproximaciones histórico-literarias como el paradigmático trabajo, en tres extensos volúmenes, de Émile Arnaud: La vie et l’oeuvre de Alonso Jerónimo de Salas Barbadillo (1979).

Ojalá que estos trabajos en su conjunto recuperen a aquel Salas redivivo que quería transmitirnos Arnaud. Por ahora, solo quiero recomendar la lectura de La hija de Celestina, al alcance de todos en edición impecable de Enrique García Santo-Tomás (2008): novela de intriga, engaño y aventura entre los ambientes apicarados y cortesanos que tanto fascinaban a Salas. Es la mejor introducción a su estilo y temas. Un botón, extraído de la edición mencionada, que refleja no solo una prosa esmerada, sino también la confluencia entre reflexión moral y el sensualismo de lo culinario y lo cotidiano mezclados:

Tan torpe es la condición de nuestro apetito, que aborreciendo el manjar limpio y saludable, jamás se ve harto del más dañoso y grosero. Sírvenle al otro príncipe plato de tanto regalo y curiosidad que solo su olor consuela de tal suerte el olfato que, cuando no trajeran otra salsa sino esta, bastaba para poner alientos a los que ha cien años que están debajo de la tierra; y después de haberlos mirado con mucho desdén y probádolos con más ansias y melindres que una preñada primeriza, manda que los levanten y le suban la chanfaina que está aderezada para que coman los criados, y da tras ella con tan buen ánimo que parece arriero que, después de haber caminado desde que se rió el alba hasta las nueve o diez de la noche, sin comer más de lo que almorzó, se sienta a cenar en la posada tan cansado y hambriento que corren peligro los huéspedes si no le acuden con puntualidad y abundancia. Todo este mundo está lleno de malos gustos y el peor es de los señores porque, como les sobra el bien, le desprecian y buscan el mal a costa de muchos pasos, a fuerza de infinitos dineros y a importunación de prolijos ruegos permitiéndolo así el Cielo, porque, fuera del pesar tras quien se afanan, no le tengan menor en el cansancio con que le solicitan.

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Acerca de orodeindias

Disce, puer, uirtutem ex me uerumque laborem, fortuna ex aliis
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5 respuestas a Apología de Alonso J. de Salas Barbadillo (1581-1635)

  1. Yadira M. dijo:

    Me gustó mucho su cometario sobre un autor tan poco valorado. Estoy muy interesada en este autor, estoy escribiendo en este momento un trabajo sobre la poesía de Salas, por lo cual me encantaría establecer comunicación con usted. Estoy buscando la novela de la Casa del placer honesto, sabe cómo puedo conseguirla?

    • orodeindias dijo:

      Hola. Hasta donde sé, la única edición moderna de “casa del placer honesto” apareció en aquella colección de estudios de Colorado que menciono en la entrada, en 1927. La crítica en torno a Salas no duda en considerarla una de sus obras más logradas. ¿Qué aspecto de la poesía de Salas te interesa? Si te resulta más cómodo, puedes escribir a la dirección de correo que aparece en la sección “Acerca de mí”. Podría contactarte con otros especialistas en Salas. Gracias por comentar.

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