Viñetas y destellos de modernidad: “Hilvanes” de Luis Valle Goicochea

Nuestro amigo y colega Chrystian Zegarra, de Colgate University, sigue trabajando en aras de la poesía de vanguardia y explorando muy sagazmente el contexto cultural que la ve surgir. Si hace unos meses comentábamos aquí la publicación de la antología Los zapatos de cordobán de Luis Valle Goicochea, tenemos ahora el gusto de reseñar brevemente Hilvanes: poemas y crónicas (1926-1952). Se trata de una recopilación de textos de Valle Goicochea hasta ahora dispersos en publicaciones periódicas de Trujillo (La Industria), de Lima (La Prensa, La Crónica y El Comercio), de Arequipa (El Deber) y Cusco (Revista Ensayos). El libro se compone de poemas que vieron la luz entre 1928 y 1929, y crónicas de diverso calado (sobre viajes, estampas cotidianas, personajes ilustres, efemérides, etc.) que produjo el poeta entre 1929 y 1952. El libro se abre con un breve estudio, “Infancia quebrada y marginación social en algunos poemas de Luis Valle Goicochea”, que, en armonía con los textos del poeta, propone reconsiderar las ideas comunes en torno a él en la tradición crítica: la recreación de la infancia no es del todo idílica y existen elementos de su poesía que deben conducirnos a reflexionar sobre el compromiso social de Valle Goicochea, aspecto desatendido en su recepción.

HILVANES_lvg_0001Más allá del interés filológico, resulta placentero leer a Valle Goicochea, ya que sus textos captan muy bien la experiencia de la modernidad en un país de orden periférico como lo era el Perú de su época: textos que exudan frescura juvenil sin excluir un tono reflexivo, el impacto del cine para su generación (omnipresente en textículos como los de Hilvanes y en su poesía, véase el muy recomendable “Disfuerzo”) o la impresión que le causa un viaje en aeroplano. Sus escritos breves dedicados a la vida cotidiana en Trujillo, que componen los Hilvanes, reflejan los nuevos hábitos de consumo: las mujeres fuman (y son un espectáculo para él), el cine ya desde entonces es una máquina generadora de las fantasías, su curiosidad por la moda y las nuevas tendencias, etc. Sus crónicas de viajes por pueblos de la sierra de La Libertad también nos brindan estampas notables: pienso en las reverberaciones que provoca Huamachuco en su pluma (Huamachuco, Atenas de los Andes, como la llamó Vallejo alguna vez). Algunos textos también nos ofrecen información relevante sobre la vida cultural fuera de Lima en la primera mitad del XX: la visita de Emilio Adolfo Westphalen a Arequipa (lanzaba por entonces su revista Las moradas), una semblanza de Riva-Agüero, etc.

Quisiera acabar compartiendo uno de los poemas de Valle Goicochea, como muestra de su cuerda lírica, sus influencias (que Zegarra comenta oportunamente) y su capacidad de vate, de profeta de su propio desenlace vital:

Y ser un clown festivo de un errabundo circo,
pasear por el mundo su tedio y su tristeza…
Ay incógnitamente pasear por el mundo
la tristeza y el tedio que el corazón encierra.

Vivir una tragedia, llevarla aquí en el pecho
y tener que esconderla detrás de una careta…
Pésela a su tristeza, tener que hacer reír…
Vagar a la aventura con su dolor a cuestas
vagar a la ventura sin rumbo conocido,
y surcar muchos mares y cruzar muchas sendas,
y viajar, y viajar, incógnito cuitado
de nuevos horizontes las pupilas sedientas.
Reír sonoramente y hacer reír al mundo
escondida en el alma llevando una tragedia
de todos ignorada, mas, por todos vivida
pero escondida siempre detrás de una careta…

Y ser un clown festivo de un errabundo circo;
pasear por el mundo, incógnito cuitado,
su tedio irremediable, su incurable tristeza.
Lanzarse a la ventura sin rumbo conocido
y surcar muchos mares y cruzar muchas sendas
y cada vez sintiendo más sed en las pupilas.
Vivir secretamente su incógnita tragedia
de todos ignorada; mas, por todos vivida
pero escondida siempre detrás de una careta…

Quizás este poema operaría como su más sensible epitafio, un ajustado balance de su propia vida. Publicado el 26 de agosto de 1928, anticipa su propia tragedia personal. En conclusión, invitamos a la degustación de Hilvanes: poemas y crónicas y damos la enhorabuena a su editor por la diligencia de su trabajo.

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Disce, puer, uirtutem ex me uerumque laborem, fortuna ex aliis
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