“Tijeras de plata” de Hugo Burel o el discurso crítico de la nostalgia

Hugo Burel (Montevideo, 1951) es contemporáneo de otro Hugo, el autor de La piel del otro, de quien ya hablamos aquí hace un tiempo. Sin embargo, se trata de un escritor de estilo y temas bien diferentes. Burel es un escritor de corte urbano, que impregna sus obras de cinefilia (se reconoce adicto al cine clásico) y una visión nostálgica, aunque no por eso autocomplaciente o acrítica, del paisito. Entre sus obras, destacan El guerrero del crepúsculo (ganadora del Premio Lengua de Trapo de Novela el año 2001 y finalista del Rómulo Gallegos) y El corredor nocturno (publicada en 2005 y llevada al cine en 2010). El 2011 publicó El club de los nostálgicos (cuyo título ya dice mucho de Burel). En esta oportunidad vamos a comentar una novela breve que puede servir como una magnífica introducción al resto de su obra: Tijeras de plata, publicada en España en 2003.

port-00074-NBSe trata de una novela corta, escrita con una prosa fluida y entretenida, con un gran manejo del suspenso y de recursos propios de un narrador de oficio. Tijeras de plata es el relato de una búsqueda, a vueltas con la imagen del escritor convertido en detective (aunque no salvaje). En esta novela, la pesquisa en torno a un mítico peluquero, que había hecho de su trabajo un arte y un estilo de vida, trae consigo la recuperación de la memoria de lo que fue Montevideo y el país mismo. Un ejercicio de la evocación que no excluye la visión irónica del pasado histórico, sino que se apoya en ella: recordar el paisito de mediados del siglo XX desde los albores del XXI permite tanto auscultar la identidad colectiva como cuestionar los lugares comunes en torno a ese pasado. En palabras de Giuseppe Gatti: “Los procesos de memoria permiten a los protagonistas de Burel el ejercicio de la autocrítica y la toma de conciencia ante una realidad que ya no existe: el Uruguay de los años cincuenta y sesenta, aquel pequeño y avanzado país sudamericano que absorbía de Europa y Estados Unidos modas y bienes y vivía de sueños revolucionarios” (“Grandes literaturas y pequeños espacios: la vexata quaestio de las fronteras culturales. El caso de Uruguay en la obra de Hugo Burel”, Cuadernos de ALDEEU, 23, 2011, p. 13).

¿Quién es el verdadero Arístides Galán, peluquero ganador de las “tijeras de plata” de un olvidado concurso local? ¿Realmente existe? La novela avanza ágil alternando el relato de la investigación del autor para localizar a su personaje (en los capítulos impares), con las reflexiones e historias de ese magnífico narrador oral que es el peluquero (en los capítulos pares). Dos voces en primera persona que invitan a considerar el oficio de recortar y dar forma a la cabellera como una metáfora del oficio mismo de narrar una historia. Mientras los capítulos impares nos recuerdan a obras como Historia de Mayta de Mario Vargas Llosa y La reina del Sur de Arturo Pérez Reverte, donde los narradores se involucran en el argumento y experimentan un proceso de aprendizaje en el camino, los pares configuran magníficas muestras de relatos breves de diverso calado (desde el estilo realista hasta el género fantástico).

hugo

Hugo Burel

Quizás porque supe de la cinefilia de Hugo Burel a través de una entrevista (que pongo aquí debajo), fue inevitable percatarme de las referencias cinematográficas desperdigadas en Tijeras de plata, así como observar también la representación igualmente “fílmica” que empapa su prosa, tanto en fragmentos narrativos como descriptivos, que asemejan a un guion de cine. Así, cuando el narrador encuentra a su héroe:

El viejo llegó y con discreción se paró junto a una de las barandas pintadas de amarillo. Sin sacar las manos de los bolsillos del sobretodo miró en torno simulando interés o curiosidad. Solo observó como lo hacen los expertos, conteniendo toda señal de reprobación o desacuerdo hasta que el escrutinio está cumplido. Después ensayó una breve sonrisa, un gesto autómata que enseguida desapareció tras la actitud calma y a la vez indiferente. (Tijeras de plata, p. 124)

Por último, cómo no conmoverme e identificarme con la obra de Hugo Burel cuando el narrador de Tijeras de plata cuenta que es admirador de Graham Greene (como el propio Burel) y que acababa de ver la adaptación fílmica de The End of the Affair con Julianne Moore…

En esta entrevista para la televisión uruguaya, Hugo Burel comenta su afición al cine clásico y cuenta una anécdota fantástica acerca de la novela Tijeras de plata y su soñada o posible adaptación al cine, evidencia de la teoría de los seis grados de separación: Burel, una novela, Guadalajara, una escritora griega, Kirk Douglas…  (minutos 3.00- 6.00).

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