Enigmas del Siglo de Oro, I

la-garduna-de-sevilla-alonso-del-castillo-solorzano_MLA-F-137191594_7644En la edición de La garduña de Sevilla y anzuelo de las bolsas de Alonso de Castillo Solórzano que publicó don Pedro Josef Alonso y Padilla, librero del rey, en 1733, se indica en la portada, al final del título de la obra, que “va añadido en esta impresión un catálogo de libros entretenidos y ocho enigmas curiosas”. Dicho catálogo es una versión breve del famoso “Catálogo de libros entretenidos de caballerías, novelas, cuentos, historias y casos trágicos”, el cual fue reeditado hace ya buen tiempo, con notas y bibliografía, por Begoña Ripoll y Fernando R. de la Flor («Los cien Libros de novelas, cuentos, historias y casos trágicos de Pedro Joseph Alonso y Padilla», Criticón 51, 1991, pp. 75-97). Los enigmas, en cambio, siguen inéditos y me huelgo de darlos a la luz aquí. Estas adivinanzas “de gran diversión y entretenimiento” constituyen una modalidad más del ingenio barroco, aún vigente para los lectores de esta edición dieciochesca, y aseguraban la amenidad de la obra a la que precedían. Las respuestas, que no son difíciles, pero tampoco obvias, están asociadas con el cuerpo. En caso de duda, se encuentran cifradas al final de cada poema con un código que asocia vocales con números: 1 es A, 2 es E, 3 es I, etcétera.

Ocho enigmas curiosas, de gran diversión y entretenimiento

ENIGMA PRIMERA

Noble entre toda criatura
soy; mi fama, orbicular;
luz tengo para alumbrar
de rayos y de hermosura.
Caos fuera o máquina obscura
sin mí el soto, el prado, el monte,
porque uno y otro horizonte
y cuanto su espacio encierra
registro, sin que en la tierra
cosa alguna se remonte.
2l 4j4

SEGUNDA

Son perfección en su modo,
aunque unidas desiguales,
mejor así me acomodo,
cinco partes principales
que perficionan mi todo.
Cuando procedo mejor
en estrecha cárcel vivo
y de un tirano señor
regalo y favor recibo
solo porque soy peor.
2l p32

TERCERA

Varones y hembras nacimos
y en una comunidad
puros y castos vivimos.
Blancas estolas ceñimos,
símbolo de castidad.
Todos guardamos clausura,
estrecha cárcel habitamos;
nada se hace cosa dura,
pues cuando presos estamos
es mayor nuestra ventura.
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CUARTA

Yo, yo mismo no te asombre:
ministro a los hombres pan
y aunque es temido mi nombre
doy en virtud de mi afán
con el pan la vida al hombre.
Es ingrato, es desleal;
soy impecable, soy justo
y con él muy desigual.
En breve forma me ajusto,
si me pierde es por su mal.
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¿Quién es el tramposo en este cuadro de George de la Tour?

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Disce, puer, uirtutem ex me uerumque laborem, fortuna ex aliis
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