Una escena de “Caídos del cielo” de Francisco Lombardi

9687_I_caidosEn Los cinéfilos, serie que se transmite por internet, se hizo recientemente una lista de frases célebres del cine peruano. Me holgó mucho encontrar en dicha antología una frase proveniente de Caídos del cielo (1990) de Francisco Lombardi: Te mojé tu seco. Para mí, escuchar la frase fue como volver a una vieja película entrañable.
Hubo una época en que el cine peruano no existía o si existía era sinónimo de Francisco Lombardi. Entre los ochenta y noventa era el único cineasta no esporádico, sino profesional y constante, con financiación extranjera y premios, cuando el panorama cultural peruano en general era tan famélico como el país mismo. Caídos del cielo es mi película favorita de Lombardi y del cine producido en Perú. Probablemente el público recuerda más sus adaptaciones de obras literarias como La ciudad y los perros, Tinta roja o Pantaleón y las visitadoras, que aseguraron repercusión mediática y actores populares. O, supongo, también viene a la mente La boca del lobo por el tema de la violencia política y el terrorismo, del cual fue pionera.
Caídos del cielo, sin desconectarse del contexto de la realidad peruana más cruda de esos años, finales de los ochenta, es menos estridente que La ciudad y los perros y La boca del lobo. A semejanza de la primera, encierra una adaptación, aunque parcial, de un relato de Julio Ramón Ribeyro (“Los gallinazos sin plumas”), engarzado con dos historias más, originales de Lombardi en su faceta de guionista junto a un equipo de escritores notable (Augusto Cabada, Giovanna Pollarolo y Fernando Herrero). Tres historias que, en la mejor tradición del realismo peruano, auscultan los conflictos sociales y existenciales de personajes débiles, aislados, pobres (ora en términos económicos o emocionales, cuando no las dos cosas) y oprimidos por prejuicios, el desalmado qué dirán limeño, o simplemente la miseria: la pareja de ancianos terratenientes que adereza su tumba intentando mantener la dignidad de antaño; los niños explotados para engordar a un cerdo voraz; un locutor de radio que tiene una extraña aventura amorosa.
caidos-3Te mojé tu seco proviene de esta última historia. He aquí al locutor que da mensajes de optimismo y esperanza en medio de una realidad de anomia social y desastre económico, Don Ventura, locuaz y sensible, que se refugia en su voz para no pensar en las cicatrices que le deforman el rostro y lo vuelven (él lo sabe) desagradable a la vista. En una de sus solitarias caminatas de vuelta a casa, rescata a una misteriosa mujer, cuyo nombre nunca sabremos (por azar se le llama Verónica), a punto de suicidarse. Sus motivaciones para querer matarse las iremos descubriendo conforme avanza la película y por ahora bastará con decir que ponen en jaque a Don Ventura, quien se deja arrastrar por la posibilidad del amor con ella y de acabar con la incomunicación a la que su apariencia parece condenarle. Tímido, pero honesto y lleno de ternura hacia la desamparada y guapa mujer, le invita a comer en domingo. Le ha regalado un vestido sencillo, aunque colorido, y la lleva a un restaurante campestre, tan humilde como ellos. Don Ventura intenta mantener una conversación amena que le ayude a enamorarla para que le abra su corazón. Dado que la charla se traba, apela a lo fácil: contar un chiste.

Don Ventura: ¿Tú sabes por qué los cubanos usan el pelo cortito? Porque cada vez que van a la peluquería le dicen al peluquero: “Córtame el pelo, chico”. Córtame el pelo chico, ¿entiendes?

Él se ríe solo y, patéticamente, se lleva la mano a la cabeza, simulando una tijera. Verónica, circunspecta y hasta con mohín de enojo, se le queda mirando sin decir nada, ni siquiera hace un amago de sonrisa. Don Ventura tose y ya no sabe qué hacer. Otra vez apela a lo fácil: le propone un brindis y dice “salud”, pero ni siquiera la mira a los ojos o acerca su vaso. Nervioso, vuelve a la realidad y cambia de tema:

Don Ventura: oye, todavía no me has dicho tu nombre. ¿Cómo te llamas?
Verónica: Verónica.
Don Ventura: Mentira. Ese nombre te lo puse yo.
Verónica: ¿Y qué tiene? Me gusta.

Y ahora la mujer le echa una mirada agresiva, como queriendo poner una barrera, nuevamente, entre ambos. Le quiere decir que solo ha ido con él por la comida y no obtendrá nada más. Entonces el hombre le mira con ojos de derrota y vuelve a la carga, levantando el vaso y acercándolo para chocarlo con el de ella:

Don Ventura: bueno… salud… Verónica.

Producto de la emoción, de la torpeza del enamorado, golpea el vaso de la mujer tan fuerte que hace que se vuelque la cerveza sobre el plato. Y el hombre dice lo primero que se le ocurre, lamentando el accidente:

Don Ventura: uy, te mojé tu seco.

Ella tiene la cabeza fija en el plato de seco de cabrito, la especialidad del lugar al que él, con tanto entusiasmo, la ha llevado. Y empieza a reír, con todas sus fuerzas, sin contenerse. Él no entiende.

Verónica: ¡mojaste el seco!

Y ambos ríen, explotan, cómplices, y sabemos que está gestándose algo allí. La siguiente escena remata esa sensación: caminando por la calle de un barrio sucio y pobre (el del mismo don Ventura), le piden a un hombre que hace música con botellas vacías que interprete Motivos, aquel bolero cursi que han escuchado como música de fondo durante el almuerzo. He aquí los primeros minutos de la película, con los créditos iniciales y la inolvidable voz de Don Ventura, magnífico pórtico para Caídos del cielo.

Anuncios

Acerca de orodeindias

Disce, puer, uirtutem ex me uerumque laborem, fortuna ex aliis
Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

10 respuestas a Una escena de “Caídos del cielo” de Francisco Lombardi

  1. Lucia dijo:

    Será posible llegar ubicar la melodía de fondo? Lo busco por mucho tiempo, sería de mucho gusto encontrarlo!

    • orodeindias dijo:

      Hasta donde sé no existe algo así como la OST de esta película. Sin embargo, en los créditos finales aparece información sobre la música de la película. Quizás con eso podrías ubicarla. Gracias por leer y comentar.

  2. Alfredo dijo:

    Me podrían comentar sobre la enfermedad que padecía Verónica, se ve como una gangrena en el estomago.

    • orodeindias dijo:

      No sé si es una enfermedad latente. Puede haber sido resultado de un accidente o algo por el estilo. Nunca se sabe ni se intenta explicar. Es suficiente con saber que es una cicatriz espantosa que la hace sentirse como un monstruo.

  3. Jesús dijo:

    No terminé de entender porque Verónica cachetéa al comico ambulante.

    • orodeindias dijo:

      Eso se entiende solo cuando descubrimos el “defecto” de Verónica (la cicatriz espantosa que tiene en el vientre): el cómico hacía bromas basadas en defectos físicos (se burla de un cojo y de un manco). Verónica es muy sensible ante eso y reacciona. Gracias por leer.

      • Alfredo Chipa dijo:

        hahahahaaaa… Esta es,sin duda, una tremenda película. Recuerdo la escena del payaso y Verónica: “imbécil!” hahahahahaaa

  4. Moises Pablo . dijo:

    Wao acabo de terminar de ver la pelicula y me da una sensación de nostalgia al saber que peliculas como estas ya no se hacen , muy buena la peli y hasta podría decir que me quede enamorado de veronica ( marisol palacios ) .

  5. Boris dijo:

    sabes como se llama el restaurante?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s