Una banda sonora 2: “Suelta las riendas de mi corazón” de Mikel Erentxun (1995)

Mikel_Erentxun-El_Abrazo_Del_Erizo-FrontalEsta canción proviene del segundo disco solista de Mikel Erentxun, El abrazo del erizo, publicado en 1995. Suelta las riendas de mi corazón fue uno de los singles de este disco y hasta contó con su propio vídeo clip. ¿Qué tiene esta canción que la hace tan fascinante? Además de un despliegue de guitarras en la mejor estela del brit pop (inevitable influencia el vocalista principal de Duncan Dhu) y la voz aterciopelada que se retuerce con cada acorde, transmite su mensaje con una elocuencia no desprovista de lirismo: la primera estrofa evoca un amor, seguramente adolescente, cargado de romanticismo e ingenuidad (por cierto, alguien debería investigar la exquisita naïvité de las letras de Erentxun), con un “árbol centenario”, nombres esculpidos en la corteza y los hábitos de la cena como un deber familiar, con aquella “buena digestión” de otrora (resuena el en casa a las diez de la adolescencia). El coro, en cambio, cifra la esencia de la canción: no puedo olvidarte, sé que no podemos estar juntos, no hay solución, pero si tú me recuerdas, quizás todo esto tenga sentido. Porque todos los amantes buscan un sentido a sus acciones. Si la persona amada te recuerda, entonces tu melancolía, tu inevitable nostalgia de tiempos idos se justifica. De allí que la segunda estrofa describa el momento actual, el de la adultez, que en una letra así implica la decadencia. El sol doraba (en imperfecto) el pelo y ya no lo hace. La vejez viene súbitamente y los dilemas juveniles no se resuelven, aquellas equis se mantienen, como una interrogante que no te hace madurar. Porque envejecer no es madurar; el alma envejece porque entristece, pero si madura lo que hace es superar lo pasado, voltear página. Así que el coro en la última parte de la canción ya es definitivo y desgarrador: es un milagro que viva sin ti. Es tan intolerable que la voz se desvanece con la súplica: suelta las riendas de mi corazón y toma las riendas del tuyo. Déjame vivir, záfate de mí, aunque eso signifique realmente voltear página y ya no quede más amor en mi pobre corazón.

Sigue a pocos metros del paso a nivel,
el roble centenario que un día accedió
a disecar nuestros nombres llenos de amor,
dos flechas entre tú y yo.
Eran buenos tiempos para partir el mundo en dos
y servirlo en dos platos a la hora de cenar.
Teníamos aún una buena digestión
y muchas ganas de vivir.
Piensa en mí de vez en cuando,
porque soy una especie en extinción,
piensa en mí de vez en cuando,
porque es un milagro que viva sin ti.
El sol doraba nuestro pelo al atardecer,
pero no doró nuestras carteras, a nuestro pesar,
envejecimos de repente sin resolver estas equis de juventud.
Piensa en mí de vez en cuando,
porque soy una especie en extinción.
Piensa en mí de vez en cuando,
porque es un milagro que viva sin ti.
Suelta las riendas de mi corazón
y toma, toma las riendas del tuyo.
Suelta las riendas de mi corazón
y toma, toma las riendas del tuyo…..

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Disce, puer, uirtutem ex me uerumque laborem, fortuna ex aliis
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2 respuestas a Una banda sonora 2: “Suelta las riendas de mi corazón” de Mikel Erentxun (1995)

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