“Señores destos reynos” de Luis Nieto Degregori

20100901165941_008125A propósito de una estancia reciente en Cuzco, volví a leer la colección de cuentos Señores destos reynos, aparecida en 1994. Pasados veinte años de su publicación, estos relatos han envejecido bien. De hecho, diría que a los de tema histórico los cubre una pátina de atemporalidad, producto de una prosa esmerada y un manejo de fuentes riguroso. Su autor, Luis Nieto Degregori, ya tenía varios libros a sus espaldas, pero este fue el primero en el que se propuso una recreación de la historia andina, aprovechando los dramas y conflictos que se desgajan de episodios ocurridos durante el periodo colonial peruano, tan rico en personajes y sucesos. Estos son los que dan vida a los cuatro primeros relatos del volumen: la absurda muerte de Manco Inca, el primer rebelde de Vilcabamba (“hijos de Supay”); las vicisitudes de Beatriz Clara Coya, solo una pieza en el ajedrez del poder al que jugaban la nobleza incaica y las autoridades peninsulares en los primeros años de la conquista (“Reina del Perú”); el romance pecaminoso entre una presunta endemoniada y su confesor, Francisco de la Cruz (“Gabrielico, ángel del demonio”); los casos de amor de una muchacha, auténtica femme fatale, cuando aún quedan tizones vivos del colosal incendio que supuso la Gran Rebelión de Túpac Amaru (“María Nieves”). En la segunda parte de Señores destos reynos se recrean pasajes de la historia andina más reciente: la tragedia de la familia Alencastre en “Mi sangre teñirá la nieve” (historia real de la que Alberto Flores Galindo también se ocupa en un capítulo de Buscando un Inca); la crisis de la izquierda en el sur andino a través de uno de sus dirigentes cuzqueños a fines de la década de 1980 (“¿Dónde está la verdad, Gadafito?”); y, como colofón, una inteligente broma en torno al concepto de “utopía andina”, en el relato “Buscando un Inca” (el cual juega, desde su título, con el fundamental estudio de Flores Galindo).

¿Cuál es el hilo común que brinda organicidad al libro? En primer lugar, el espacio andino; solo con excepción de “Gabrielico…”, que ocurre en Lima. Luego, el hecho de que los personajes experimentan algún tipo de opresión, a la que se resisten. Sin embargo, su lucha no los conduce a ninguna parte. Están marcados por la desgracia, ora por dedicarse a amores ilícitos, ora porque provienen de un linaje condenado a desaparecer (el de los incas), ora porque sus creencias han perdido validez en contacto con la realidad inmediata, que le es adversa (“¿Dónde está la verdad, Gadafito?”, “Mi sangre teñirá la nieve” o inclusive “Buscando un Inca”, en clave irónica). Todos los protagonistas de estos cuentos, en su persistencia y su caída (porque todos caen, vencidos por la circunstancia, por las autoridades o simplemente por su destino aciago), no dejan de aferrarse a la tierra, con la que se identifican hasta el desgarro vital. Todos ellos son, finalmente, señores destos reynos, aunque dichos espacios tradicionalmente suyos (de allí la anacrónica ortografía), ya no les pertenecen, hasta les dan las espaldas. A diferencia del lugar común, acuñado por el Inca Garcilaso, en torno a la nostalgia imperial, cifrado en la frase memoria del bien perdido, estos personajes de Luis Nieto Degregori no se encierran en una evocación pasiva, sino que intentan pervivir, conservar aquella identidad vetusta (la de reyes despojados de autoridad, la de sacerdote entre la lujuria y el servicio a Dios, o la de revolucionario sin seguidores), porque es la única que tienen y los une a ese espacio donde su vida y acciones guardan sentido. Así lo sostiene y defiende con todas sus fuerzas el torturado Andrés Alencastre, entre su origen que lo condena a ser un gamonal (con un final como el de su padre) y su real interés en la cultura nativa:

¿Por qué tuve que traicionar a mis palabras? ¿Por qué nunca supe mi lugar en el mundo? ¿Por qué no pude escapar a tu destino? Estoy en Pacobamba, en casa ajena, en tierras que quiero quitar a unos para vender a otros, y sé, siempre lo he sabido, que mis enemigos, esos hombres y mujeres a los que siempre abrí mi corazón, están rumiando su rencor, están esperando nomás que la rabia y el trago hagan lo suyo, les hagan hervir la sangre, para venir a escarmentarme. ¿Por qué no escapo? ¿Por qué no me voy lejos? ¿No será acaso porque para mí la vida solo es vida en estas punas bravas, en estas soledades donde el viento es mi único compañero? (“Mi sangre teñirá la nieve”)

La "Reina del Perú"

Beatriz Clara Coya, “Reina del Perú”

En suma, una identidad conflictiva, la de personajes en el umbral, marcados por traumas, violencia y el peso de la historia. Y esto no solo ocurre con los varones protagonistas. Una nota aparte merecen las figuras femeninas de estos relatos. Desde Cusi Huarcay, la madre de Beatriz Clara Coya en “Reina del Perú”, hasta la escéptica Sonia de “¿Dónde está la verdad, Gadafito?”, pasando por la sensual María Nieves, las mujeres de Señores destos reynos tienen carácter, son desinhibidas, llevan ansias de libertad y se entregan a la pasión amorosa sin tapujos, trasgrediendo normas sociales o religiosas. Así, estas mujeres se vuelven indomeñables para sus amantes y concentran para sí una fuerza de cariz telúrico. Los hombres y mujeres de Señores destos reynos sintetizan, en sus cuitas y desafíos, todos los conflictos de ese mundo áspero, fértil y legendario que se ha forjado en los Andes.

Anuncios

Acerca de orodeindias

Disce, puer, uirtutem ex me uerumque laborem, fortuna ex aliis
Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a “Señores destos reynos” de Luis Nieto Degregori

  1. Pingback: Dos novelas de Luis Nieto Degregori | Oro de Indias

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s