La media rota de Alonso Quijano: desengaño y cortesía en el episodio de los duques

cervantes 34

“Un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor”

En años recientes las aproximaciones que se han aplicado, desde la historiografía, al siglo XVII español han venido a desvelar el surgimiento de una “sociedad cortesana” en los términos en que definía Norbert Elias la Francia de Luis XIV, es decir una sociedad erigida en torno a la Corte situada en Madrid y, por un periodo breve, en Valladolid: un espacio cuya posición central ocupan el rey y, particularmente en España, su valido o privado. Los miembros de esta sociedad, los cortesanos, son “hombres cuya existencia social y en último término, con frecuencia, también sus ingresos, dependen de su prestigio y consideración en la corte y en la sociedad cortesana” (Elias 109). Con Felipe III las mercedes reales no se reciben necesariamente en razón de los títulos que se posean, sino que dependen del privado y a este se llega mediante la cortesía. En efecto, “the elaborate ceremonial rituals and the day-to-day politics of the early seventeenth-century Spanish Habsburg Court conditioned the behavior of Cervantes and his contemporaries” (Sieber, “The Magnificent” 91).

Así, para gozar de prestigio y recibir mercedes en la sociedad cortesana, se requería una formación especializada que se brindaba al público a través de libros que constituyen los tratados de cortesía. Su estudio, que no podré ampliar demasiado aquí, ha venido a explicar en parte la aparición de un género narrativo que gozará de gran auge todo el XVII, siglo absolutista y cortesano: la novela picaresca. En este punto, la producción literaria es indesligable del público e interactúa dinámicamente con él. (…) En un ambiente como tal, aparece el discurso de la cortesía como medio de posicionamiento en el nuevo orden social que constituye la corte, Madrid, y su contracara, la picaresca, como válvula de escape de estas mismas ambiciones y conducta, pero en su faceta más ácida y crítica.

Contamos con algunos ejemplos patentes de la presencia de los manuales cortesanos y la novela picaresca como fenómenos paralelos. No es gratuito que el Galateo español, traducción y adaptación del Galateo de Giovanni della Casa, fuese editado junto con el Lazarillo de Tormes en su versión “castigada”: el arte de la lisonja, el cuidado en el vestido y los buenos modales se encuentran reglamentados en el Galateo español y puestos en práctica, acaso en clave de parodia, en el Lazarillo, así como en el Guzmán de Alfarache (1599 y 1604), en el que el protagonista pasa una larga estancia con el embajador de Francia en Roma y el lector es testigo de su “privanza” (así la llama el propio Guzmán), gracias a ser alcahuete de su amo, y su caída posterior. El Buscón don Pablos, cuya primera redacción se ubica por los años de estancia vallisoletana de la corte, entre 1601 y 1606 (Lázaro Carreter 84), también alude, burlonamente al Galateo español, a través del disfraz caballeresco de Pablos, pero sobre todo mediante los consejos que le brinda el hidalgo don Toribio antes de llegar a la Corte.

Este panorama social, en el que se conjugan la cultura y la expresión literaria, es el fértil campo que explora el libro de Felipe Ruan Picaro and Cortesano, aplicando para su análisis conceptos teóricos (como el de habitus) provenientes de la sociología del arte de Pierre Bourdieu. En lo que a mí concierne, me interesa complementar dicho estudio –en adelante imprescindible para un análisis culturalista de la España del XVII-, explorando la presencia del discurso de los manuales cortesanos en ciertos capítulos de Don Quijote, que ponen de manifiesto el grado de interacción que las tensiones sociales de la época alimentan entre una ficción eminentemente paródica y un discurso preceptista y constreñidor como el del Galateo español. Ciertos pasajes de Don Quijote de la Mancha (1605 y 1615) son claves (la mayoría de ellos contenidos en el extenso episodio de los duques) para hallar en Cervantes una crítica al orden social regido por la cortesía, que los autores de la novela picaresca, contemporáneos suyos, también expresaron satíricamente dentro de su poética moralista y comprometida. ¿Cómo se presenta la cortesía en la novela cervantina? ¿Podemos hablar de un sentimiento de desengaño frente al mundo cortesano? Considerando su producción literaria, así como la relación de Cervantes con los nobles a quienes intentaba vincularse en busca de mecenazgo, probablemente sí.

El artículo completo acaba de aparecer en Cervantes. Bulletin of the Cervantes Society of America 34.1(2014): 97-119.

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Disce, puer, uirtutem ex me uerumque laborem, fortuna ex aliis
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