Picaresca y pastoral en “La ilustre fregona”

novelas ejemplares colegio mexicoMiguel de Cervantes era un gran aficionado a la pastoral. Testimonio de ello son La Galatea, las huellas del género en Don Quijote y la promesa de una segunda parte de su primera novela hasta en su lecho de muerte. Como indica Juan Bautista Avalle-Arce, “lo pastoril constituye una infragmentable continuidad que deja una huella ineludible en su mundo poético”. En este trabajo nuestro objetivo es llamar la atención sobre la presencia de la pastoral en “La ilustre fregona”, texto tradicionalmente considerado como un experimento de Cervantes con la picaresca. La novela en cuestión se une a otras tres novelas de la colección de las Novelas ejemplares que se ocupan de proponer una reflexión crítica acerca del género picaresco: “Rinconete y Cortadillo”, “El casamiento engañoso” y “El coloquio de los perros”.

La crítica ha observado la fragmentación como principio estructurante de la narrativa cervantina, la mayor parte de la veces por la presencia de historias incompletas. Esta característica se halla presente en las novelas cortas mencionadas: “El casamiento engañoso” da paso a “El coloquio de los perros” y queda abierta la pregunta en torno a si son dos novelas o una sola o una dentro de otra (probablemente las tres hipótesis son ciertas). “El coloquio de los perros” queda suspendida a la espera de la segunda parte que Cervantes no escribió, pero que sus personajes (los perros y el narrador, el alférez Campuzano) asumen como una tarea pendiente. Por su parte, “Rinconete y Cortadillo” es un relato cuyos protagonistas ceden espacio a los otros visitantes del patio de Monipodio y, al finalizar la jornada, ni siquiera el propio narrador puede determinar cuál será su destino. Nuestro interés en “La ilustre fregona”, en particular, se basa en el juego cervantino con las “regiones de la imaginación”, que en dicha novela provienen de los ámbitos picaresco y pastoral, así como en los notables paralelos que ofrece con Don Quijote de la Mancha. Las “regiones de la imaginación” son, en buena medida, generadas por los fenómenos ya apuntados, la fragmentación y la discontinuidad, esenciales en la ficción de Cervantes. Carmela Zanelli ha analizado, en los episodios de la pastora Torralba y el retablo de Maese Pedro dentro de Don Quijote, cómo tales fenómenos se plasman en la interrupción narrativa, “recurso literario que permite revelar […] las convenciones artísticas que sostienen la totalidad de la novela y que sirven a Cervantes para abordar, en particular, una nueva estética pastoril y caballeresca”. En “La ilustre fregona” encontramos paralelismos estructurales con Don Quijote que revelan igualmente un reelaboración de lo pastoril al servicio de superar las convenciones asociadas con el discurso picaresco y proponer una estética original cervantina.

Un lugar común de la tradición crítica en torno a las Novelas ejemplares es diferenciar las novelas “realistas” frente a las “idealistas”, que en tiempos más recientes se intercambiaron por etiquetas como “novel” y “romance” respectivamente; panorama en el que las primeras han gozado de mayor prestigio en el canon literario contemporáneo, cuando en el siglo XVII la recepción era otra: novelas como “El amante liberal” o “La española inglesa” tuvieron un éxito de ediciones y traducciones en Europa más grande que “Rinconete y Cortadillo” o el propio “Coloquio de los perros”. Pues bien, hago mías aquí las palabras de Felix Martínez Bonati: “Lejos de una simple contraposición de idealización y realismo […], Cervantes opera desde la partida con un sistema complejo de diversas esferas de estilización”. Precisamente, las “regiones de la imaginación” pueden definirse como los distintos principios de estilización que se plasman en la narrativa cervantina. Así se reconocen una región pastoril, una región caballeresca o romanesca, y una región picaresca, entre otras varias que se pueden reconocer en sus textos. Cada región de la imaginación provee no solo de un escenario (que sería lo más aparente), sino ante todo un perfil de personaje, un estilo, una ideología, lugares comunes literarios, así como un horizonte de expectativas para que el personaje cervantino se desarrolle y lleve a cabo su representación. De más está, acaso, decir que quien no comprende las características particulares de cada región (las leyes compositivas que la rigen) no sabrá apreciar la habilidad de Cervantes cuando se aplica a ellas en su magna obra, Don Quijote de la Mancha, como en las más logradas de las Novelas ejemplares. Se trata de una auténtica hazaña para la narrativa de su tiempo que un lector lego pasará por alto en desmedro del esfuerzo cervantino.[…]

El artículo completo, junto a otros trabajos más diversos e interesantes, acaba de salir publicado en Las novelas ejemplares: texto y contexto (1613-2013). Ed. Aurelio González y Nieves Rodríguez Valle. México: El Colegio de México, 2015. 309-324.

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