“La picaresca en su centro” de Pierre Darnis

img-411183101-0001La obra maestra de Mateo Alemán, el Guzmán de Alfarache, ha gozado de una gran fortuna crítica en el hispanismo francés, entre la que destaca el legado de las investigaciones de Michel Cavillac y Gueux et marchands (1983). En 2015, Pierre Darnis, uno de sus estudiantes más aprovechados, dio a luz una nueva edición de la novela picaresca para Clásicos Castalia, la cual se une a las que han publicado en años recientes Luis Gómez Canseco (Círculo de Lectores-Galaxia Gutenberg) y David Mañero Lozano como parte de La obra completa (Iberoamericana-Vervuert). De la mano de esta encomiable nueva edición del Guzmán, Darnis publicó el año pasado La picaresca en su centro: Guzmán de Alfarache y los orígenes de un género. Se trata de un estudio que explora y desmenuza las claves narrativas más importantes de la novela de Alemán, con lo que vuelve a poner a esta obra en el candelero, es decir en el punto de inflexión de la novela del Siglo de Oro, como un proyecto que se forja en paralelo con Don Quijote de la Mancha y que, como este, recoge y transforma toda una tradición narrativa hasta superarla.

La picaresca en su centro empieza con un discusión en torno al lugar del Guzmán de Alfarache en el género literario que modernamente conocemos como novela picaresca, a partir de la cual elabora su propuesta de análisis: leer el Guzmán sincrónicamente, como libro gestado a fines en la última década del siglo XVI y sin evaluarlo en función de su recepción posterior como modelo para una retahíla de textos que configuraron el célebre género. De esta forma, leer las dos partes del Guzmán sin la impronta de su lección permite leerlo como si fuera la primera vez, con menos prejuicios en torno a sus logros, percibiendo sus matices y comprendiendo mejor la complejidad del proyecto de Alemán.

Gracias a esta perspectiva, el estudio de Darnis puede hacer confluir dos ramas de la tradición crítica en torno al Guzmán que se habían divorciado hace décadas: la primera, digamos la europea, es la desarrollada entre España y Francia, según la cual la autobiografía del pícaro está cargada de una intención religiosa honesta, actitud final contrita y una profundidad teológica que se vino a identificar con fuentes como la filosofía de San Agustín o el discurso tridentino; la segunda es la que se desarrolló entre Inglaterra y Estados Unidos, la que enfatizaba las fisuras del discurso del delincuente, cuestionaba la conversión religiosa del último capítulo e identificaba este desengaño del pícaro con el propio autor, del que se recordaba siempre su origen converso. Inteligentemente, Pierre Darnis concilia ambas posturas, ya que el texto ofrece evidencias suficientes para entender que las dos llevan parcialmente razón. El Guzmán de Alfarache, con sus laboriosas ambivalencias y miradas oblicuas, está lleno de teología, de moralizaciones, pero también de amargura, medias verdades y pensamiento maquiavélico.

En su penetrante análisis, Darnis desmonta la arquitectura narrativa del Guzmán a través del parangón de la pintura, cuyo paradigma compositivo de auténtico “engaño a los ojos” queda confirmado en la escritura de Mateo Alemán, así como mediante el hallazgo del paradigma de “Sileno”, figura paradójica que bajo un aspecto desastrado (como sería aquí la de un ruin ladrón) transmite verdades propias de otro enunciador más decoroso. La interpretación de la “intención y sentido”, como solía decirse antiguamente, de un texto como el Guzmán de Alfarache no era fácil ni siquiera en su tiempo y es encomiable el esfuerzo de Darnis de desentrañar sus aristas: gracias a esta exégesis, que se apoya en un riguroso análisis textual y un conocimiento privilegiado de la tradición humanista en la que se formó Alemán, los lectores comprendemos que nos hallamos ante una vasta y fascinante “máquina” de contar, cuyas piezas ponen en marcha un mecanismo que llama a lecturas tanto centrípetas como centrífugas, cuando se contrastan y ponen en diálogo las historias intercaladas y la autobiografía del pícaro. Al admirar estos resultados, queda evidente que Darnis lleva a cabo en La picaresca en su centro un análisis narrativo ejemplar para el estudio de la novela del Siglo de Oro. Esperemos que este enfoque tenga sucesores.

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Disce, puer, uirtutem ex me uerumque laborem, fortuna ex aliis
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