“La perfecta casada” de Fray Luis de León

1b_perfecta-casada-siglo-xxUna de las pocas obras que Fray Luis de León publicó en vida fue La perfecta casada, la cual vio la luz en 1584, cuando el agustino contaba con 58 años. El libro está dedicado a su prima, María Varela Osorio, a quien expone, con sencillez el retrato de una esposa “perfecta”, es decir sin tachas. Con un método expositivo de raigambre universitaria, Fray Luis comenta un capítulo de los Proverbios de Salomón para ilustrar la conducta que debe seguir la casada. Esta especie de manual puede leerse por su contenido, que aún posee interés cultural, pero además mantiene una prosa burilada que vuelve su lectura especialmente agradable. Su uso de la comparación es uno de los recursos más destacados, por la vivacidad que logra transmitir en el lector. Las imágenes empleadas, generalmente referidas a la naturaleza, se encuentran también presentes en su poesía moral, impregnada de delicado bucolismo. Así, por ejemplo, realiza este retrato de la perfecta casada diligente empleando la comparación con imágenes nocturnas tan familiares para el lector de sus versos:

Y como la luna llena, en las noches serenas, se goza rodeada y como acompañada de clarísimas lumbres, las cuales todas parece que avivan sus luces en ella, y que la remiran y reverencian, así la buena en su casa reina y resplandece, y convierte así juntamente los ojos y los corazones de todos. El descanso y la seguridad la acompañan a dondequiera que endereza sus pasos, y a cualquiera parte que mira encuentra con el alegría y con el gozo, porque, si pone en el marido los ojos, descansa en su amor; si los vuelve a sus hijos, alégrase con su virtud; halla en los criados bueno y fiel servicio, y en la hacienda provecho y acrecentamiento, y todo le es gustoso y alegre; como al contrario, a la que es mala casera todo se le convierte en amargura, como se puede ver por infinitos ejemplos.

La atracción de la vida campestre es fuerte en el maestro salmantino, por lo que cada vez que puede desarrolla fragmentos muy logrados. Cuando elogia a las casadas que se levantan temprano para aprovechar la mañana, nos ofrece su experiencia de los amaneceres. Nótese que aquella luz que “parece ser otra” se aproxima a la “luz no usada” que provoca la música de Francisco de Salinas:

Porque entonces [de mañana] la luz, como viene después de las tinieblas y se halla como después de haber sido perdida, parece ser otra y hiere el corazón del hombre con una nueva alegría, y la vista del cielo entonces, y el colorear de las nubes, y el descubrirse el aurora (que no sin causa los poetas la coronan de rosas), y el aparecer la hermosura del sol, es una cosa bellísima. Pues el cantar de las aves, ¿quién duda hay sino que suena entonces más dulcemente, y las flores, y las hierbas, y el campo, todo despide de sí un tesoro de olor? Y como cuando entra el rey de nuevo en una ciudad, se adereza y hermosea toda ella, y los ciudadanos hacen entonces plaza y como alarde de sus mejores riquezas, ansí los animales y la tierra y el aire, y todos los elementos, a la venida del sol se alegran, y, como para recibirle, se hermosean y mejoran y ponen en público cada uno de sus bienes.

El texto de La perfecta casada es una lectura placentera, cierto, pero también es un tratado prescriptivo sobre la conducta femenina compuesto por un intelectual cristiano de fines del siglo XVI. No debe extrañarnos, por eso, que Fray Luis demuestre una misoginia totalmente convencional en su tiempo: “Así como a la mujer buena y honesta la naturaleza no la hizo para el estudio de las ciencias ni para los negocios de dificultades, sino para un solo oficio simple y doméstico, así les limitó el entender, y por consiguiente, les tasó las palabras y las razones”. El libro alcanzó varias ediciones en su época (la cuarta apareció en 1595) y siguió publicándose hasta el siglo XX, aún con interés moralizante de su contenido. A inicios del XXI, su lectura se mantiene vigente, tanto por su esmerada prosa como por la información cultural que aporta al lector curioso.

La imagen que ilustra esta entrada proviene del interesante texto de Rebecca Bender sobre la perfecta casada en la cultura española contemporánea.

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Disce, puer, uirtutem ex me uerumque laborem, fortuna ex aliis
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