Tranquilamente buscando a Judith (y 2)

Tras la desaparición de Amado Alonso y bajo la dirección de Raimundo Lida, Harvard atrajo profesores visitantes que fortalecieron el programa y son ahora nombres eminentes: Dámaso Alonso, Enrique Anderson Imbert, María Rosa Lida de Malkiel (hermana de Raimundo), Ángel Rosenblat y Bruce Wardropper (quien luego se iría a una plaza fija en Duke y haría toda su carrera allí). No me cuesta imaginar a Judith entre 1952 y 1956 asistiendo a clases y charlando alguna vez con María Rosa Lida (quien por entonces vivía los mejores años de su vida, con su gran amor, Yakov Malkiel). Me inclino a pensar también que María Rosa pudo haberle inspirado y hecho pensar mucho. Las dos eran mujeres, judías y filólogas en una época en la que casi todos los profesores y estudiantes eran hombres. Por otro lado, María Rosa Lida también, por su género, sufría una absurda discriminación que complicó su carrera junto a Yakov: en California los esposos no podían enseñar en la misma institución. No dejo de pensar que esas peculiaridades de la experiencia femenina en la academia que habría podido observar en el caso de María Rosa pudieron influir en ella. Lamentablemente, en su curriculum vitae abreviado, que revisé entre sus papeles, Judith no menciona a María Rosa, aunque sí menciona haber estudiado bajo la tutela de su hermano Raimundo (quien era el titular de la cátedra en Harvard) en primer lugar, para luego mencionar al lingüista Robert Politzer, Ángel Rosenblat (judío argentino como María Rosa y Raimundo) y Louis Solano. Su tesis doctoral, defendida en 1956, lleva por título “The Concept of Parts of Speech in the Early Grammars of the Spanish Language”, pero no he logrado verificar quién se la dirigió. Por los nombres de profesores de Harvard que mencionaba Judith y el tema de su trabajo, supongo que debió trabajar con Ángel Rosenblat, que era lingüista y filólogo experto en la lengua del Siglo de Oro.

El mismo año en que defiende su tesis, Judith se muda a California y empieza a trabajar en el sistema de la Universidad de California. ¿Habrá llegado allí gracias a su contacto con Yakov (quien trabajaba en Berkeley) o María Rosa? Cuando la contrataron en Hobart and William Smith (1960), Judith decía que había trabajado en UC-Los Ángeles entre 1956 y 1959 y que había empezado como “instructor”. Me inclino a pensar que era porque aún no había defendido la tesis (al momento de su contratación) o bien porque solo trabajaba por horas o con menos labores. En 1958, su contrato cambió para ser “Assistant Professor”, que es el primer grado de la carrera para la plaza fija o tenure-track. Lo cierto es que en esos tres años en UCLA también ofreció algunas clases en UC-Berkeley e imagino que debió coincidir con Yakov allí, siendo este el incansable editor de Romance Philology. En California, Judith trabajó junto a otros jóvenes investigadores que ahora son legendarios: Joseph Silverman (discípulo de Castro) y Samuel Armistead (uno de los máximos conocedores del romancero), quien trabajó en UC-Davis hasta poco antes de morir (en 2013). En los archivos públicos de Berkeley (maravillas de internet), localicé a Judith ofreciendo un curso de seis semanas (“Introduction to the History of Spanish Language”) en el verano de 1957.  

¿Cómo habrán sido esos años californianos? No lo sé. Por entonces debió casarse. En 1958, dio a luz a su hija, Lynn, nacida el 29 de marzo de ese año. Al año siguiente abandonó California y su prometedor puesto de “Assistant Professor” en UCLA por Western College, en Oxford, Ohio, un college femenino que ya no existe. Allí trabajó solo un año. Empezó a trabajar en Hobart and William Smith (HWS), de regreso a Nueva York, en el otoño de 1960. En su ficha de datos al momento de su contrato consigna que es divorciada, judía y que tiene una hija, Lynn, de dos años de edad. Además de información como a qué iglesia asistía (“Jewish” escribe Judith), hay dos datos adicionales que reflejan la forma en que Judith intentaba construir su propia persona en el nuevo campus. Ante la pregunta sobre pasatiempos o intereses recreativos, ella escribe, simplemente, que disfruta “leer y pasar tiempo con mi hija” y que su hobby es “enseñar lenguas extranjeras a niños”. No dejo de pensar que en esas pocas líneas se encuentra un resumen de su vida, serena, de joven profesora que cargaría con el triste estigma de ser madre divorciada. Quizás su mudanza de California y su breve paso por Ohio obedecían a esa ruptura que, aunque fuese la mejor decisión a largo plazo, no dejaría de ser difícil y dolorosa (no me consta, así lo imagino).

Su contrato en HWS ese otoño empieza con el título de “Associate Professor”, en consideración a su experiencia laboral de cuatro años entre UCLA y Western College. Sin embargo, solo obtiene el tenure o plaza fija en julio de 1963. Con la promoción le vino el cargo de jefa del departamento de lenguas modernas. Dos años después obtuvo el full professor, grado equivalente al de catedrático o profesor principal. Pude ver la carta de recomendación que escribió Eugene Murphy, profesor de francés veterano al que se dedicó, tras jubilarse, el aula 212 de Smith Hall (“The Murphy Room”). La carta de Murphy es concisa y contundente. Luego de elogiar sus artículos dedicados a la filología (llevaba tres publicados), informa que Judith se encontraba trabajando en dos libros (uno de ellos, la edición de una obra de Víctor Ruiz Iriarte, que se publicaría en 1968). Además, para demostrar lo buena profesora que es Judith, resalta cómo las clases de español han crecido en el campus: en 1960 solo había dos estudiantes que tomaban español más allá de la clase de literatura general (survey), pero que ahora hay trece estudiantes que toman clases de literatura española avanzada. Finalmente, Murphy se permite ejercer algo de presión para retener a Judith con una merecida promoción afirmando que tres universidades (Rider College [se refiere a Rider University, en Nueva Jersey], Boston College y la Universidad de Búfalo) han intentado llevársela.

Tras su promoción a catedrática, Judith dio un viraje en su investigación. En 1968 publicó su edición de una pieza del dramaturgo Ruiz Iriarte y parece que pasó algunos años empeñada en preparar una antología de teatro español contemporáneo (del que su trabajo con Ruiz Iriarte habría sido parte del entrenamiento). Así lo informó en el reporte de su año sabático 1966-1967. Sin embargo, tras publicar un trabajo más sobre reflexiones gramaticales del licenciado Villalón y El Brocense en 1970, hay un silencio de una década. Intuyo que tuvo que emprender funciones administrativas y diversas tareas de escritorio. Volvió a ser jefa del departamento entre 1973 y 1974. En 1982, el mismo año en que publica dos artículos nuevamente sobre gramática e historia de la lengua (uno sobre Juan de Luna, el gramático que compuso una Segunda parte del Lazarillo), la encontramos (según informa el eterno Murphy al decano de la época) dispuesta a enseñar, ante la necesidad, un curso de italiano básico (Italiano 102). Llevaba más de dos décadas en la universidad y, pasados los cincuenta, dio una muestra de sus intereses de investigación nuevos con la publicación, en 1983, de un artículo sobre una novela de Mercedes Ballesteros, escritora española contemporánea. 

Finalmente, en junio de 1985, le otorgaron a Judith el título de profesora emérita de lenguas modernas. En algún papel vi que se señalaba 1996 como año de su jubilación, pero intuyo que es una errata por 1986, ya que en otros consta este último año como el de su retiro. Para celebrar la ocasión, se ofreció un concierto en su honor. Se conserva una nota escrita a mano por Judith (quien firma simplemente como “Judy”) en la que agradece al decano, Minor Myers, Jr., por haber grabado el concierto en una cinta que le fue obsequiada “como un recuerdo permanente de aquel tributo”, según dice la carta de él. En su nota, Judith dice que la cinta le ha brindado “muchas horas de solaz”.

No tengo información alguna sobre Judith en Geneva, Nueva York, después de su jubilación. No sé exactamente cuándo se mudó a Colorado, pero debió ser en algún momento entre 1986 y la década siguiente. Y no volvió a mudarse de allí, ya que encontró el amor y se casó otra vez, con Jacques Barchilon. Este último también era judío sefardí y, vaya coincidencia, había sido compañero suyo en sus años de Harvard, aunque él se dedicaba al francés. Durante su tiempo en el doctorado en románicas, habían salido un par de veces, pero no pasaron de eso. Tras defender la tesis (dedicada a Perrault y los cuentos de hadas franceses), Jacques consiguió un contrato de profesor de francés en la Universidad de Colorado, donde hizo toda su carrera, desde 1959 hasta 1991, cuando se jubiló. Durante décadas, él y Judith habían llevado vidas paralelas, aunque en estados muy distantes, hasta que reconectaron a finales de los años noventa, cuando Jacques descubrió que aquella muchacha de cuarenta años atrás vivía cerca de Denver, en Colorado Springs. Se casaron en 1999. En internet, una hija de Jacques Barchilon mantiene un blog en el que ofrece un obituario muy afectuoso sobre su padre y “Judy” (como ella la llama). Allí también pueden encontrarse las últimas fotos de Judith con su nueva pareja. En ellas se ven muy felices y amorosos. Judith Senior Merrill murió el 7 de junio de 2017, en Denver, Colorado, como Judith Senior Barchilon. Un año después falleció Jacques

Jacques y Judith en sus últimos años, felizmente juntos. La foto proviene de
https://open-heart-open-hands.com/2017/06/09/honoring-judythe-light-love-laughter-and-lift-in-my-fathers-life/

Bibliografía:

La investigación de Judith evolucionó con el paso de las décadas. Empezó con trabajos de filología románica dura (analizando las primeras gramáticas del castellano) y acabó, en su último artículo publicado, estudiando a una escritora contemporánea, Mercedes Ballesteros y su novela El chico (1967).

“Dos notas sobre Nebrija”. Nueva Revista de Filología Hispánica 13.1/2(1959): 83-88 (como Judith Senior).

“An Isolated Early Mention of the Spanish Partitive Construction with de”. Romance Notes 2.2(1961): 101-102.

“The Presentation of Case and Declension in Early Spanish Grammars”. Zeitschrift für romanische Philologie 78(1962): 162-171.

Edición de Esta noche es la víspera de Víctor Ruiz Iriarte. New York: Odyssey Press, 1968.

“Las primeras clasificaciones tripartitas de las partes de la oración: Villalón y el Brocense”. Nueva Revista de Filología Hispánica 19(1970): 105-110. 

“Juan de Luna: Renaissance Pedagogue par excellence”. The USF Language Quarterly 21.1-2(1982): 51-52.

“Indirect Discourse and the Protasis of the Future-More-Vivid Condition”. Hispania 65(1982): 416-418.

“Symbolism in El chico, a Novel by Mercedes Ballesteros: ¡La vida era tan maravillosa!”. Letras Femeninas 9.2(1983): 3-10.

Además, Judith publicó varias reseñas en la Nueva Revista de Filología Hispánica Modern Language Journal.

Publicado por orodeindias

Disce, puer, uirtutem ex me uerumque laborem, fortuna ex aliis

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