Invitación a “Todos los chicos”

Acabo de publicar una novela llamada Todos los chicos. Es mi segunda novela publicada, tras Gabinete veneciano, hace diez años. La diferencia es obvia. Para empezar, destaco el estilo, que en esta ocasión es evidentemente realista (alguien diría inclusive naturalista), frente a un estilo mucho más artificial o neutro (lejano a cualquier localismo) que era característico de Gabinete. Otra diferencia patente es la extensión, que está vinculada con la forma de la prosa: un estilo como el de Gabinete exige concentración y resulta incomportable mantenerlo por periodos largos. Todos los chicos, aunque tiene capítulos breves, es una novela de respiración larga, como diría Ricardo Piglia, y si bien mantengo ciertos criterios formales que forman parte de una poética (como mi rechazo a escribir diálogos), el tono del texto es mucho más accesible, frente al esnobismo que imperaba en Gabinete como parte de su propuesta estética. 

En breve, Todos los chicos podría leerse como un estudio de la masculinidad en la Lima de los años 80 y 90, a través de cuatro historias, las que corresponden a cuatro muchachos con distintos deseos e inquietudes en un mismo espacio educativo que da forma a su experiencia. En ese sentido, encaja también en el panorama amplio de la novela de aprendizaje, el cual en la literatura peruana se solapa con la narrativa de adolescentes. Estas son coordenadas, naturalmente, para proponer un marco de lectura básico, ya que la novela también indaga en torno a la migración, el amor y el desafío de las memorias traumáticas. Los temas rebasan los conflictos propios de la adolescencia y las influencias también están, en ese sentido, a flor de piel. La primera que puede advertirse es, al menos como inspiración formal, El cuarteto de Alejandría, que ofrece el modelo cuaternario, con puntos de contacto, contrastes y vías paralelas de narración. Los cuatro personajes se turnan, proponiendo yuxtaposiciones y cuestionamientos narrativos, a partir de la fiabilidad de los narradores. ¿Quién narra? ¿Qué calla? ¿Cuánto es memoria o deseo?

Igualmente, los cuatro chicos del título son ahora adultos que negocian con su pasado según sus propias obsesiones y metas, y encajan en paradigmas particulares de la masculinidad. La primera voz es la del escritor fracasado, en la senda de ciertos relatos de Roberto Arlt o Charles Bukowski, con cuya figura se propone dialogar uno de los epígrafes que abre el texto. La segunda es la del profesor quieto, quien ha abrazado un exilio que refleja a su vez una especie de exilio íntimo en torno a sus afectos. Pienso que Luis Cernuda o Constantino Cavafis, con su mezcla de melancolía y erotismo, podrían servir como referentes para algunos de los pasajes narrativos que se ocupan de este personaje. El tercero es claramente el burgués, el hombre de éxito, como dicen de él sus antiguos compañeros. Resulta tentador pensar en ficciones que recrean la cultura americana de los años 60 para identificarlo, como Mad Men. Finalmente, el cuarto personaje es el migrante económico, en cuya trayectoria vital es insoslayable el impulso de la picaresca como forma narrativa vigorosa y cohesionadora. Otro modelo útil es el del personaje del loco o líder colegial a la manera del Jaguar de La ciudad y los perros, pero llevado a un entorno religioso y privado donde los valores se ajustan un poco.

Todos los chicos fue un proyecto que me tomó cerca de cinco años, con temporadas de escritura intensa y otros periodos de parálisis, a causa de que la creación no es, precisamente, mi labor primaria. Sin embargo, proyectos de esta envergadura permiten ver la creación también desde fuera y ahora, ya con ejemplares en la mano, queda el alivio del trabajo acabado. Junto a una novela corta inédita (cuyo título es Diana divaga) y de la mano de Gabinete veneciano, creo que Todos los chicos podría constituir una trilogía del desarraigo, pese a las diferencias formales entre los tres textos. Al fin y al cabo, los conflictos surgen alrededor del sujeto que se marcha, vuelve y/o se queda en el limbo. Espero que este texto invite a su lectura y que los eunucos bufen. Se puede encontrar más información, con el generoso párrafo del poeta Manuel Portillo, aquí.

Publicado por orodeindias

Disce, puer, uirtutem ex me uerumque laborem, fortuna ex aliis

4 comentarios sobre “Invitación a “Todos los chicos”

  1. ¡Enhorabuena, Fernando! Como dices, la creación no es tu dedicación principal, pero por tu sinopsis se ve que esta novela es un texto muy pensado y muy trabajado. Ojalá que tenga buena acogida. Abrazos desde Pamplona.

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